Visitas

domingo, 14 de junio de 2009

Preguntas tramposas

Hay preguntas que contestarías sin problema alguno si te las planteara un amigo. Sin embargo, si es ella quien te las hace, se convierten en «preguntas tramposas». Yo llamo «preguntas tramposas» a esas preguntitas que parecen inocentes y que tu pareja te hace para que te sientas culpable, aunque no hayas hecho nada malo...Por ejemplo, te has ido a cenar con los compañeros y cuando vuelves, ella está esperando en la cama, preparada con su pregunta tramposa:

-¿Cómo lo pasaste?
Mucho cuidado con lo que contestas, porque si le dices:
-Huy, muy bien, me he reído más con María...
¡No, no, con María-no, con el de administración.
Ya la cagaste. Se dará la vuelta y pondrá su culo de barrerá entre los dos.

Tampoco podes decirle que lo pasaste mas o menos, porque te dirá:
-Entonces, ¿para qué vas? Todos los años decis lo mismo y todos los años vas igual.
Y pondrá su culo entre los dos.

Excepto que quieras tener su culo a favor, sólo hay una respuesta posible:
-¡Mal, me lo he pasado muy mal!

En las relaciones de pareja hay que estar siempre alerta, porque cuando menos te lo esperas, te lanzan el anzuelo a ver si picas:
-¿Te gustó el vestido que llevaba Marta el jueves?
En este caso sólo hay una respuesta posible:
-¿Cómo era? No me fijé...
Porque, como te haya gustado e incluso si no te ha gustado, la siguiente pregunta es:
-¿Ah sí? ¿Y cómo iba yo vestida?

Y es que hay una ley inquebrantable con respecto a sus amigas. Nunca le digas que su amiga esta buenísima, que parte la tierra, por mucho que insista.
Si te pregunta:
-Es bonita mi amiga Sara, ¿verdad?
¡Danger! ¡Peligro! ¡Calavera con dos palitos!
-¿Tu amiga Sara? Pero por favor, tenes que ir al oculista vos...
-Pero ahora que ha adelgazado está muy bien.
-¿Que adelgazo?. ¡De donde decime!.
¡Nunca lo admitas! Te diga lo que te diga, tú no cedas:
-Sabias que la eligieron la mas linda de la oficina.
-Estará comprado el jurado...

Hay una pregunta trampa a la que yo le tengo auténtico pánico:
-Cariño, ¿tú crees que estoy más gorda?
En este caso es importantísimo la reacción rápida, no dejes pasar ni medio segundo antes de contestar:
-¡No! ¡No estás gorda!
No se te ocurra dudar lo más mínimo, porque como le digas:
-Pueeees, no sé... No.
Ella saltará:
-¿Cómo que no lo sabes? ¿Es que no se ve? ¡Yo sí que veo que tú estás más gordo! ¡Que se te ha puesto la papada como si fueras un pelicano!

De todas formas, no te hagas muchas ilusiones porque tengo que decir que hay algunas preguntas tramposas en las que contestes lo que contestes quedas mal. Yo creo que antes de hacerte una de ellas te deberían leer tus derechos, porque cualquier cosa que digas será utilizada en tu contra.
Por ejemplo, si durante una limpieza general, ella dice:
-¡Huy!, aquí hay una foto de tu ex. ¿Qué hago con ella?
Macho, estás perdido. Si le dices:
-Rómpela.
Mal, porque te dirá:
-¿Qué pasa, que todavía te afecta cuando la ves?
Pero como le digas:
-Mujer, las fotos no se rompen. ¡Mal! -Ah, ¿no? No sé para qué la queres. ¿Qué pasa, que te vas a hacer un póster? Porque en esta foto está horrible, ella nunca ha sido mona, pero aquí tiene una cara de galleta...
No hay escapatoria posible.

Hay que estar siempre atento, ya que puede asaltarte con una pregunta trampa cuando menos te lo esperes:
-Cariño, me han dicho mis padres que este año quieren venir a casa a pasar las fiestas. ¿Qué les digo?, ¿que sí o que no?
Si eres sincero y le contestas:
-La verdad no tengo muchas ganas, para qué te voy a engañar...
-Claro, qué fácil, cómo se nota que no son tus padres, si fueran tus padres ya estarías perdiendo el culo.
Pero si le dices:
-Ah, muy bien, que se vengan.
-Claro, qué fácil, como no haces nada... ¡A llenar la casa de gente! ¿Por qué no invitamos a cenar a todo el cuartel de bomberos también?
, total la que cocina y acomoda y lava la mugre soy yo.
Algunas preguntas tramposas se pueden convertir en una auténtica pesadilla: cuando estás tan tranquilo, ella aprovecha y te lanza:
-¿Me queres?

-Pos supuesto que si mi reina.


-¿Pero me queres como antes?
-Te quiero más.
-0 sea, ¿que no me queres como antes, que no podías vivir sin mí?
-Sií.
-¿Sí, qué?
-Que te quiero.
-¿Pero me queres como antes?
-Te quiero más.
-0 sea, que no me quieres como antes.
¡La puta madre que lo pario, dan ganas de separarse! ¡Aunque sea sólo por acabar la conversación!

Pero sin duda la pregunta que más odio de todas es ésta
-¿En qué pensas?
-En nada.
-En algo estarás pensando.
-No, no estoy pensando en nada.
-Dale, te conozco…….si no queres decírmelo no me lo digas...
-No es que no quiera decírtelo, es que no estaba pensando en nada. -Aunque sea una tontería, en algo estarás pensando.
¿Pero por qué ese empeño en que piense? ¡No pienso en nada! ¡Y no quiero que vengan sus padres! ¡Y está más gorda! ¡Y su amiga Sara está muy buena! ¡E invite al cuartel de bomberos a comer asado para las fiestas!

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy entretenido, me hizo reir